KO

-“ Ten cuidado, no te hagas daño…” son las últimas palabras que salen de los labios de mi padre cuando voy a luchar. Mi madre ni siquiera quiere ver mis peleas en diferido porque se emociona. Incluso cuando sabe que he ganado.
Mi hermana también sufre, seguro, pero lo disimula mejor y me alienta para darlo todo compitiendo. Mi chica se ha ido acostumbrando al nerviosismo, a la presión, a las lesiones, al cansancio post-entrenamiento, a la concentración cuando se acerca una competición, y lo ha hecho sólo porque entiende que es mi pasión.
Seguramente todos ellos estarían más tranquilos si me dedicase a otra cosa, pero a pesar de todo, me apoyan. Porque son mi familia y porque me quieren como yo les quiero a ellos.
Yo, cuando lo pienso, les entiendo perfectamente. Entrenar durante dolorosos meses con tus compañeros día sí y día también para llegar al momento de la competición y darte de golpes aún más dolorosos con alguien a quien no conoces el objetivo del cual es dejarte KO. Y todo para conseguir, qué? En la mayoria de los casos pura satisfacción personal. Con suerte algún título, y con mucha suerte cuatro pavos para reinvertirlos en pagar la cuota del gimnasio, del preparador físico que te ayuda a rendir mejor y del fisioterapeuta al que visitas más de lo deseado… y encima soportar el prejuicio social que nos persigue: “Estos tíos son unos bestias, no tienen nada en la cabeza”.
Y pienso: “Quizá somos un poco más atrevidos y es precisamente eso lo que nos diferencia de los que “sólo” pedalean o de los que lanzan a canasta”.
A veces, sinceramente, me vienen ganas de mandarlo todo a freír espárragos. Pero no lo haré. Porque me encanta.

 

Rogent Lloret

4º clasificado Europeo en MMA (Mixed Martial Arts). Campeón de Europa de Jiu-Jitsu y 3º del mundo. Campeón de Catalunya de Boxeo.