LUGAR DE LUGARES



Parecen gente normal, pero no lo son. En absoluto. Son héroes. Han sido capaces de dejar a los suyos atrás: padres, hermanos, hijos. De dejar su casa, la ciudad o el pueblo que les vio nacer, el rincón donde dieron el primer beso, tal vez un amor que espera impaciente en otro continente a que suene un teléfono para recuperar la voz de su amado o de su amada con la sonoridad en la que se envuelve ese eco triste del locutorio.
Son gente que han recorrido medio mundo. No todos de la misma manera, seguramente. A algunos, probablemente, por ese brillo que se les adivina en la mirada tuvieron que comprarle el billete a la mismísima muerte. Un billete, en muchas ocasiones, tan sólo de ida.
Y después han tenido la valentía de llegar hasta aquí, dejar atrás todo aquello que nos da el pertenecer a un sitio o a un grupo entre los pliegues de la última sábana que los cobijó antes de partir. Y ahora lejos de vivir consolándose en el recuerdo del tacto y el olor de esa sábana han hecho de ella una capa. La capa de los héroes.
Han tenido el coraje y la valentía de dejar todo eso y de poder vivir sin ese abrazo reparador que te dan los tuyos. Ese que te consuela, que te ayuda a superar los baches, que te da aliento para seguir. Sin duda tienen que echarse de menos esos gestos que son mínimos, pero que a la vez llenan tanto.
Yo admito que sería incapaz de vivir sin ellos, ¿tú sí?

 

                                           Juan Cruz
                                       Director de cine