CENTRO DE VIDA
Es muy probable que el geriátrico sea el último hogar de una persona, su último refugio, su postrera vivienda, de ahí la facilidad de confundir estos centros en salas de espera, en cuevas de pena, en recintos de tristeza.
Muchos de los reportajes que se han realizado sobre geriátricos se centran en esta dimensión o bien muestran casos de abusos o negligencias hacia los ancianos.
Hay otra realidad mucho más común aunque quizás menos publicitada, que gira en torno a la vida que se crea en los geriátricos, a los nuevos amigos y los nuevos romances que aparecen, a las partidas de cartas o de domino, a las conversaciones entre ancianos, a los abrazos o lloros entre compañeros, a las historias que cada abuelo guarda en su memoria, a sus ganas de estar y de compartir.
Es una mirada de alegría, una instantánea de esperanza, es enfocar la cantidad de vida que se genera en un geriátrico.
Carlos López Almunia
Sociólogo
LUGAR DE LUGARES
Parecen gente normal, pero no lo son. En absoluto. Son héroes.
Han sido capaces de dejar a los suyos atrás: padres, hermanos, hijos?
De dejar su casa, la ciudad o el pueblo que les vio nacer, el rincón
donde dieron el primer beso, tal vez un amor que espera impaciente en
otro continente a que suene un teléfono para recuperar la voz de su
amado o de su amada con la sonoridad en la que se envuelve ese eco triste del locutorio.
Han recorrido medio mundo, no todos de la misma manera, seguramente.
A algunos, probablemente, por ese brillo que se les adivina en la mirada
tuvieron que comprarle el billete a la mismísima muerte.
Un billete,en muchas ocasiones, tan solo de ida.
Y después han tenido la valentía de llegar hasta aquí, dejando atrás
todo aquello que nos da el pertenecer a un sitio o a un grupo entre
los pliegues de la última sábana que los cobijó antes de partir.
Y ahora lejos de vivir consolándose en el recuerdo del tacto y el olor
de esa sábana han hecho de ella una capa. La capa del héroe.
Han tenido el coraje y la valentía de dejar todo eso y de poder vivir
sin ese abrazo reparador que te dan los tuyos. Ese que te consuela,
que te ayuda a superar los baches, que te da aliento para seguir.
Yo admito que sería incapaz de vivir sin ellos, ¿tú sí?
Juan Cruz
Director de cine
HISTÓRIAS EN TRÁNSITO
...pienso que un autobús se parece a una vida.
Cada día inicia a la misma hora un recorrido determinado de antemano.
Las pausas son siempre las mismas. Su meta es conocida, llegar a la última parada para inapelablemente volver a empezar.
Así una y otra vez. Iniciar un ciclo sabiendo que se cerrará, con el único fin de comenzar de nuevo.
A pesar de ello, cada día es distinto. En cada jornada suben por sus contadas escaleras personas diferentes, con estados de ánimo diferentes.
El principio y el fin son espejo, los acontecimientos y las personas cambian.
Yo mismo podria ser el que ríe ,el de la mirada perdida, o tú el que sueña, el que se habla. Somos solo un pasajero más.
Es este el parecido con la vida.
Por mucho que se asemejen, ningún día es idéntico al anterior .La diferencia de lo cotidiano.
Buscamos la felicidad en cada parada, y en cada una de ellas pensamos que en la próxima la encontraremos, y hallamos lo mismo, lo mismo diferente.
Pero el principio y el fin están allí, esperando.
Yo podría ser el que espera,el de paso cansado, y tú el que se escucha,el que imagina. Somos solo un individuo más.
EFÍMEROS
Entes de vida breve,
fugaces de corta existencia,
espectros de recorrido difuso,
que observan nuestro mundo
desde el umbral de su ser volátil,
son humo,son niebla.
Los efímeros como espejismos
de nuestra misma realidad,
como reflejos de vidas íntimas,
que no son más que un indicio
de nuestra propia desaparición.
Josep Echaburu
SUMA CERO
En el juego "suma cero" todo lo que gana un jugador es exactamente igual
a lo que pierde su contrario.
Uno lo gana todo mientras que
el otro lo pierde todo.
La realidad del día a día nos obliga constantemente a tomar decisiones
excluyentes,en las que escoger una opción
supone rechazar totalmenten la contraria.
El camino andado es el camino escogido,
el otro,el que partía hacia la derecha o el
que marchaba hacia abajo queda olvidado.
Parecen gente normal, pero no lo son. En absoluto. Son héroes. Han sido capaces de dejar a los suyos atrás: padres, hermanos, hijos De dejar su casa, la ciudad o el pueblo que les vio nacer, el rincón donde dieron el primer beso, tal vez un amor que espera impaciente en otro continente a que suene un teléfono para recuperar la voz de su amado o de su amada con la sonoridad en la que se envuelve ese eco triste del locutorio.
Son gente que han recorrido medio mundo. No todos de la misma manera, seguramente. A algunos, probablemente, por ese brillo que se les adivina en la mirada tuvieron que comprarle el billete a la mismísima muerte. Un billete, en muchas ocasiones, tan solo de ida.
Y después han tenido la valentía de llegar hasta aquí, dejar atrás todo aquello que nos da el pertenecer a un sitio o a un grupo entre los pliegues de la última sábana que los cobijó antes de partir. Y ahora lejos de vivir consolándose en el recuerdo del tacto y el olor de esa sábana han hecho de ella una capa. La capa de los héroes.
Han tenido el coraje y la valentía de dejar todo eso y de poder vivir sin ese abrazo reparador que te dan los tuyos. Ese que te consuela, que te ayuda a superar los baches, que te da aliento para seguir. Sin duda tienen que echarse de menos esos gestos que son mínimos, pero que a la vez llenan tanto.
FE
..........y alzando mis brazos al cielo imploro comprensión, clemencia y consejo. ¿Es ahí donde encontraré la respuesta?
La historia de la civilización nos ha ido relatando como la Iglesia fue el regazo y brazo protector de la humanidad. Actualmente, es un hecho, que más del 80% de la población mundial tiene algún tipo de creencia.
Los sucesos verifican que, antiguamente, en Occidente, la fe católica fue la respuesta a nuestras oraciones, y pecados, colmaba nuestras inseguridades y vencía a nuestros miedos. En la actualidad no nos encontramos muy distanciados de esa situación, funciona con los mismos mecanismos y continuamos abrazando la fe como esperanza de vida. A través de esta premisa queda en evidencia el verdadero poder de la religión. Que ni la tecnología, medicina, astronomía, física, etc, hayan podido combatir con la creencia en la existencia de Dios y aplacar las diferentes doctrinas es lo que la mantiene en permanente debate en cualquier tiempo. Es así, desde la más pura racionalidad el ser humano tiene fe.
Los herederos de San Pedro y de María Magdalena caminan en pleno siglo XXI como lo anduvieron haciendo antaño, desde el amor y la esperanza. Diferentes escenarios para una misma acción, el poderoso púlpito de una catedral, el convento de clausura o el precario altar de una iglesia de barrio, por poner como ejemplo. Haciendo llegar la palabra de Cristo, sirviéndose de todas sus armas para templar y calmar las almas que anhelan estar en paz consigo mismas. Cada sacerdote, monje o religiosa hace uso de su propia metodología y concepción de la doctrina para que la transmisión de la misma sea lo más coherente para con ellos y el resto.
Como cada uno vive su fe, así adoctrinan, desde la más profunda sobriedad y recato hasta la palabra alzada desde el tono más alto. El arte del que cada profeta se sirve para llegar a sus expectantes oyentes. Seres de Dios que caminan despacio y con ahínco, que con su palabra y gesto hablan con nosotros como ya lo hacen con el ser divino. Manos y miradas que alzan su súplica al cielo, intentando hallar el camino redentor de todos nosotros.
Dura labor la de estos apóstoles de hoy en día, han de armarse de un fuerte carisma, la palabra divina recibida por Moisés en el Monte Sinaí carece de convicción si no se ayuda de otro tipo de acciones. Enfrentados a la continua duda e incertidumbre, convertidos en auténticos malabaristas, hoy, el sacerdote, se ha bajado de su púlpito, se ha acercado al feligrés y entabla una relación más cercana a través de la fe, la esperanza y la caridad.
Queca Levenfeld
Artvanguardia
La obra de Josep Echaburu (Barcelona, 1967) rompe con los estereotipos a los que estamos acostumbrados y que, en la mayoría de las ocasiones, hemos hecho parte de nuestras vidas y convicciones. Invadidos por una realidad en la que la crueldad más extrema no nos conmueve, imágenes terribles de guerra, hambre y desesperación, frente a las cuales nuestros rostros ya no se inmutan, ni una mísera mueca es capaz de transmitir lo que nuestras almas deberían sentir.
La vida nos ofrece otras caras, otra realidad con la que convivimos a diario y en la que apenas reparamos. Reflexionar y adentrarse en nuestros actos cotidianos forman parte del reto de la fotografía de Josep Echaburu. En todos sus proyectos nos regala un poco de la vida que tenemos todos día a día, y donde nuestra vecina del 3 B es la gran protagonista.
Josep Echaburu en la actualidad reside y trabaja en Barcelona. Seleccionado recientemente como finalista en el prestigioso premio Oskar Barnack de Leica, 2010. Su proyecto “Centro de Vida” ha sido expuesto en el Festival de Fotografía “ Rencontres d'Arles”, 2010.
Ha realizado exposiciones en diferentes ciudades de España como Zaragoza, Sevilla, Alicante, Madrid o Gijón así como en su ciudad natal, Barcelona. Caben destacar las muestras en las salas de la ” Real Sociedad Fotográfica de Madrid”, "Can Baste", "Pati Llimona", "Convent de Sant Agustí" y "Casa Golferichs-Centre Català Roca".
Su trabajo fotográfico ha sido publicado en diferentes magazines de fotografía nacionales e internacionales, 1:1FOTO MAGAZINE, FWAPHOTO, ACTUPHOTO, FILE MAGAZINE, F-STOP MAGAZINE, PIEL DE FOTO, FOTO DNG
Además de realizar sus proyectos personales, trabaja como fotógrafo para TVE.
josep.echaburu_terra.es
+34 616 447 086